Promoción de la Lectura

En todas las instituciones educativas, estatales y privadas, inclusive en algunas universidades, la lectura ha tomado un lugar de primer orden. Todos, incluidos los padres de familia van tomando conciencia de la necesidad de leer; sin embargo, queda en el ambiente la interrogante ¿Qué leer?.
El Apóstol de la Educación José MartÃ, al referirse a la lectura nos dejó la siguiente enseñanza: “leer, escribir, contar: eso es todo lo que les parece que los niños necesitan saber. Pero ¿a qué leer, si no se les infiltra la afición a la lectura, la convicción de que es sabrosa y útil, el goce de ir levantando el alma con la armonÃa y grandeza del conocimiento? ¿A qué escribir, si no se nutre la mente de ideas, ni se aviva el gusto de ellas?”.
Algunas razones para leer:
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La lectura nos hace más libres.
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La lectura estimula y satisface la curiosidad intelectual y cientÃfica.
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La lectura despierta aficiones e intereses, y amplÃa el panorama cultural y social.
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La lectura desarrolla la capacidad de juicio, de análisis, de espÃritu crÃtico.
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Las lecturas nos cambian igual que las buenas o las malas compañÃas.
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La lectura ayuda al desarrollo y perfeccionamiento del lenguaje. Mejora la expresión oral y escrita y hace más fluido el lenguaje. Aumenta el vocabulario y mejora la ortografÃa.
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La lectura mejora las relaciones humanas y enriquece los contactos personales.
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La lectura da facilidad para exponer el propio pensamiento y posibilita la capacidad para pensar.
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La lectura es una herramienta extraordinaria de trabajo intelectual ya que pone en acción las funciones mentales agilizando la inteligencia. Por eso tiene relación con el rendimiento escolar.
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La lectura aumenta el bagaje cultural; proporciona información y conocimientos. Cuando se lee se aprende.
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La lectura amplia los horizontes del individuo permitiéndole ponerse en contacto con lugares, gentes y costumbres lejanas a él en el tiempo o en el espacio.
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La lectura fomenta el esfuerzo y propicia el desarrollo de la voluntad. La lectura exige una participación activa, una actitud dinámica. El lector es protagonista de su propia lectura, nunca es un sujeto paciente.
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La lectura potencia la capacidad de observación, de atención y de concentración.
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La lectura facilita la recreación de la fantasÃa y el desarrollo de la creatividad. El lector, durante la lectura, recrea lo que el escritor ha creado para él.
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La lectura potencia la formación estética y educa la sensibilidad estimulando las emociones artÃsticas y los buenos sentimientos. Las lecturas nos ayudan a conocernos a nosotros mismos y a los demás, y -de este modo- favorecen la educación del carácter y de la afectividad, despertando buenos sentimientos. La lectura nos enriquece y nos transforma, nos hace gozar y sufrir.
