En todas las instituciones educativas, estatales y privadas, inclusive en algunas universidades, la lectura ha tomado un lugar de primer orden. Todos, incluidos los padres de familia van tomando conciencia de la necesidad de leer; sin embargo, queda en el ambiente la interrogante ¿Qué leer?.

El Apóstol de la Educación José Martí, al referirse a la lectura nos dejó la siguiente enseñanza: “leer, escribir, contar: eso es todo lo que les parece que los niños necesitan saber. Pero ¿a qué leer, si no se les infiltra la afición a la lectura, la convicción de que es sabrosa y útil, el goce de ir levantando el alma con la armonía y grandeza del conocimiento? ¿A qué escribir, si no se nutre la mente de ideas, ni se aviva el gusto de ellas?”.

Algunas razones para leer:

  1. La lectura nos hace más libres.
  2. La lectura estimula y satisface la curiosidad intelectual y científica.
  3. La lectura despierta aficiones e intereses, y amplía el panorama cultural y social.
  4. La lectura desarrolla la capacidad de juicio, de análisis, de espíritu crítico.
  5. Las lecturas nos cambian igual que las buenas o las malas compañías.
  6. La lectura ayuda al desarrollo y perfeccionamiento del lenguaje. Mejora la expresión oral y escrita y hace más fluido el lenguaje. Aumenta el vocabulario y mejora la ortografía.
  7. La lectura mejora las relaciones humanas y enriquece los contactos personales.
  8. La lectura da facilidad para exponer el propio pensamiento y posibilita la capacidad para pensar.
  9. La lectura es una herramienta extraordinaria de trabajo intelectual ya que pone en acción las funciones mentales agilizando la inteligencia. Por eso tiene relación con el rendimiento escolar.
  10. La lectura aumenta el bagaje cultural; proporciona información y conocimientos. Cuando se lee se aprende.
  11. La lectura amplia los horizontes del individuo permitiéndole ponerse en contacto con lugares, gentes y costumbres lejanas a él en el tiempo o en el espacio.
  12. La lectura fomenta el esfuerzo y propicia el desarrollo de la voluntad. La lectura exige una participación activa, una actitud dinámica. El lector es protagonista de su propia lectura, nunca es un sujeto paciente.
  13. La lectura potencia la capacidad de observación, de atención y de concentración.
  14. La lectura facilita la recreación de la fantasía y el desarrollo de la creatividad. El lector, durante la lectura, recrea lo que el escritor ha creado para él.
  15. La lectura potencia la formación estética y educa la sensibilidad estimulando las emociones artísticas y los buenos sentimientos. Las lecturas nos ayudan a conocernos a nosotros mismos y a los demás, y -de este modo- favorecen la educación del carácter y de la afectividad, despertando buenos sentimientos. La lectura nos enriquece y nos transforma, nos hace gozar y sufrir.